CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

martes, 10 de abril de 2018

EZEQUIEL, "DIOS ES FUERTE"


Hoy es el día del profeta Ezequiel, así lo establece una antiquísima tradición judía y lo reafirma el martirologio romano. No es un nombre demasiado común, pero claro, es el nombre de mi hermano Ezequiel. Por ello, es un nombre absolutamente familiar y admirable para mí. Pero, no solo porque lo lleve mi hermano. 

Ezequiel fue el gran profeta del destierro. 
A este hombre perteneciente a la casa de Leví y por ende al linaje sacerdotal e hijo del sacerdote Buzí, le tocó la dura labor de ser la voz de Dios en aquella etapa tan dolorosa para el pueblo de Israel reinando Josias, en la que estuvo cautivo en Babilonia, Persia. Fue un hombre de tal altura, que de los mismos labios de Dios salieron palabras tan dignas hacia él, tales como que: “sea Ezequiel para vosotros un ejemplo, y todo lo que él disponga lo realizaréis” (Ez 24,24). Desconocemos su biografía detallada, más allá de lo que se puede desprender de su libro.
Un amplio volumen perteneciente naturalmente al Antiguo Testamento, de estilo histórico y que comprende el tiempo transcurrido desde la muerte del rey Palestino Josías (609, a.c.) hasta unos años después de la destrucción de Jerusalén, hacia el año 587, a.c. aproximadamente. Consta de 48 capítulos, los cuales si consideramos del 1 al 3 una gran introducción, podemos dividir en dos amplios bloques. 1º: Amenazas contra Jerusalén: capítulos 4-24, y amenazas contra los pueblos gentiles: capítulos 25 al 32. El 2º bloque consta de las promesas de restauración, capítulos 33 al 39. Y Nuevo Templo y nueva Jerusalén, capítulos 40 al 48.
En hebreo el nombre del profeta es algo así como “Yêhezqe´l”. La Vulgata lo traduce como “Ezechiel”, hasta la versión última y más conocida: EZEQUIEL.
Significa “DIOS ES FUERTE”, y si bien es verdad que es mucho lo supuesto de este profeta, que era epiléptico, sufría de catalepsia…etc; nos debe quedar de él que siempre fue fiel a Dios, a la ley de Israel, y que profetizó sobre la grandeza y los beneficios de volver la mirada a Dios para no sufrir el desamparo ante el ostracismo. ¿Se le escuchó o no se le escuchó? Sea como fuere, Israel reconoció en el salmo 136 la profecía y reparó en la hermosura de su enseñanza, la cual como he dicho radicó en la conversión: “junto a los canales de Babilonia nos sentábamos a llorar con nostalgia de Sión, en los cauces de sus orillas colgábamos nuestra cítaras…”.
De una manera épica describió que volver el rostro hacia Dios y serle fiel, se asemeja a los muertos que resucitan de sus tumbas y cuya carne se regenera en los huesos hasta alcanzar nueva vida (Ez 37,1-14).

Algo curioso que se desprende de su libro, amó profundamente a su esposa, de la cual dijo que: “es la delicia de mi alma”. Según la tradición: “Ezequiel fue muerto en Babilonia por un juez judío a quien el profeta reprendió por su idolatría; fue enterrado en el sepulcro de Sem y Arfaxad, padres de Abraham, a donde muchos acuden a orar”.
Que la memoria de este profeta y su obra, nos acompañen siempre, como a tantos hombres y mujeres que profetizaron y profetizan en nombre de Dios, denunciando la injusticia y la falta de solidaridad. Así sea.

ORACIÓN AL PROFETA EZEQUIEL
Oh Dios y Padre Todobondadoso,
que eres misericordia y amor infinito.                                                                                         
Escucha las súplicas de los que hoy oramos,
rememorando a tu santo profeta Ezequiel,
el hombre justo.
Que nos asista siempre tu santo espíritu,
para ser profetas del siglo XXI
comprometidos con la justicia social
y la fidelidad a tu palabra.
Para que atendiendo el ejemplo profético
de tu Hijo Jesús de otros tantos profetas
que caminaron y caminan por el mundo,
apostemos por el servicio a los demás
como apostó tu hijo y profeta Ezequiel.
Que los que lleven su nombre
se acojan a tu amparo siempre,
para que reconociéndote como “Dios fuerte”;
alcancen el favor de tu amor infinito
y la amistad de Jesucristo. Amén.




viernes, 6 de abril de 2018

NUESTRA SUERTE, LA RESURRECCIÓN


“En un mundo con tanta capacidad de muerte como el nuestro, anunciar la resurrección de Jesús significa proclamar que Dios no está con los que fabrican o bendicen muerte, sino con los que dan por amor la vida para que sean posibles la felicidad y la vida.”
(Rafael J. García Avilés)

La resurrección de Jesús es uno de los grandes acontecimientos de la vida de los creyentes. Además, representa una gran incógnita para muchos, que aun se preguntan que fué del cuerpo de Jesús. Unos guiados por el romanticismo admitirán que se evaporó y subió al cielo. Otros pues darán otra versión admitiendo que el cuerpo como tal se pudrió en la tierra, y otros asumirán tal o cual cosa. Pero eso no es lo importante, porque ahí no radica el meollo de la cuestión.

La gran incógnita, imposible de descifrar, es que la tumba de Jesús estaba vacía. Además no se debe perder de vista que Jesús resucitó, no revivió. Si el cuerpo de Jesús hubiera asumido de nuevo energía vital y hubiera vuelto a la vida biológica, entonces se podría decir que revivió. Pero Jesús al contrario de esto, resucitó. O sea, volvió a vivir en otra dimensión aun más formidable; pues su resurrección está tan al alcance de cualquier persona, que solo basta creer en Él o disponerse a obrar en consecuencia con su mensaje de salvación.
Es importante tener en cuenta la frase del comienzo del artículo, de Avilés. La resurrección de Jesús nos coloca en la disyuntiva de estar o no estar junto a Él. Como en otros momentos de la vida, nos toca elegir. Elegir el modo de vida, la compañía, el hacer y convivir; y si estamos dispuestos ha hacerlo en el nombre de Jesús resucitado, si es que somos personas creyentes.
No perdamos de vista que nuestra tarea primordial es ahondar en el misterio de Dios –que es Padre-, dejando de lado las capas y capas que le hemos puesto, de rituales, protocolos, liturgias y solemnidades, hasta el punto de convertirlo en un Dios cebolla que habita solo en el interior, y que no es accesible. No, no es eso lo que Dios quiere. Dios nos quiere atentos, expectantes, admirados ante el misterio de la tumba vacía para descifrar todo lo que conlleva en nuestras vidas, asumiendo la implicaciones que ello tiene y cogiéndonos fuertemente de su mano.
¿Qué necesitamos como tal, para evocar la memoria de Jesús? Pues algo tan insignificante como algo que compartir. Sea pan, naranjas, té o una buena conversación. Ayer lo hablaba con los estimados Magui y Alfredo. La vida a través de las vivencias de todo tipo, a mis cuarenta años me muestra un Dios que ante todo es rostro humano, sonriente o triste, rico o pobre, bello o no agraciado, masculino o femenino, homosexual o heterosexual…etc; pero siempre humano.
Desde ahí, se debe de partir para contemplar al resucitado y profundizar en su misterio. Un misterio que parte de la base de que mientras haya vida, la hay en abundancia; sin perder jamás la esperanza por recuperar el camino, volver a lo andado aprendiendo de los errores, fiarse de una amistad, o simplemente apostando por los fundamentos del mensaje de Jesús, la fraternidad, el amor y el servicio al otro.
Ojalá el resucitado sea algo más que el colofón de una semana formidable, pero más cultural que de fe. Ojalá esa tumba vacía resuelva nuestros enigmas personales, nos anime a superar barreras y nos abra al respeto y la fraternidad de los demás, haciendo vida su mensaje: “mi paz o dejo mi paz o doy”. Que seamos persona de paz. Te lo deseo de corazón. Feliz camino por la senda pascual.
Fraternalmente, Floren.
Viernes de la Octava de Pascua de 2018.

jueves, 15 de marzo de 2018

CUANTO NOS GUSTA UNA TRINCHERA


Hoy a una persona estimada, le he pedido por favor que deje de enviarme propaganda política. ¡Claro! Lo que me envía es relativo a la opción política que él no comparte, claro. Luego dirá que él no es de ningún partido, pero eso no se lo cree ni el mismo. 
Aparte de esto, señalo que en otro orden de cosas, he podido saber que al padre de Gabriel, el niño asesinado, lo están criticando por ser de PODEMOS. O el último frente, o estás a favor de la cadena perpetua revisable o eres casi de lo peorcito, pues hay gente desaforada que te compara con la responsabilidad del que hizo el crimen. 

A mis cuarenta años, llevo tiempo opinando que hay muchas cosas en la vida que no pueden dirimirse con un SI o un NO. En primer lugar, porque se suele opinar no desde la piel del otro, sino desde nuestra vida, nuestro coraje y en muchos casos desde nuestro fanatismo (para el que lo sea). Solemos opinar desde nuestra vida bastante instalada, lo cual es bastante fácil, vaya por delante. 
En segundo lugar, porque se ignora la repercusión última que muchas cosas pueden tener a la larga, sobre la vida de las personas. ¿Aborto si o aborto no? Pues miremos el porqué se quiere abortar, las circunstancias determinadas, el derecho a decidir…etc. Pero no hagamos una trinchera. 
Es a lo que voy. 
La inmediatez de las redes sociales nos hace estar enterados desde el minuto 1, de todo lo que ha pasado. Pero tranquilidad a la hora de opinar –mirad quien lo dice-, conformemos un criterio determinado, pensemos antes de firmar tal o cual petición; y tengamos claro que no es preciso reenviar, darle al me gusta o “retwittear” para caer bien a la gente. Se informa con precisión que la mayoría de la información que circula por redes sociales o wasapps es falsa. 
La gente difunde y comparte sin pararse a pensar en lo que está enviando, lo que hay de cierto o de mentira, pero siendo cómplice de lo que está reenviando. Ahí está la dignidad personal también. La era digital nos ha puesto a la altura, de que lo que compartes en como lo que firmas. 
Das un “OK” y plenamente manifiestas tu acuerdo con tal o cual cosa. Acabo. Tranquilidad. Si, bastante. Porque al fin y al cabo, cada palo debe aguantar su vela, en cuanto a que –salvo tu familia y amigos de verdad- nadie te va a solucionar el problema llegado el momento. Todo tiene su proceso, el día 24 horas, la hora 60 minutos, tras un día viene otro; pero no sabemos que nos deparará el descanso nocturno. 
Al fin y al cabo es el único modo en el que algunos se sienten vulnerables, ante el abandono en los brazos de Morfeo. Pues ojalá, ojalá vivamos la vida con mucho respeto. Respetando incluso al que está en las antípodas de mi pensamiento. Obrando con responsabilidad, fraternidad y acogida, si es posible. Sin cuestionar demasiado, pues todos somos cuestionables y falibles. 
Cada vida es distinta a la mía, y al fin y al cabo queremos lo mejor para nosotros mismos. Tomate la vida con tranquilidad. La crispación no es saludable y te mereces lo mejor. Poco a poco.
Fraternalmente, Floren.

domingo, 11 de marzo de 2018

ILUMINANOS DESDE EL CIELO, PESCADITO - #TodosSomosGabriel



Los  días de incertidumbre han concluido. Tristemente. Muy tristemente. Demasiada tristeza. Los esfuerzos han sido enormes. La emoción contenida de todo el país. El trabajo tan grande de policía, guardia civil y voluntarios, así como bomberos, personas todas que han puesto sus vidas en peligro por intentar recuperar una vida, por pequeña que fuera; pero una vida que a todos nos cautivó con su mirada inocente de pescadito de colores, lleno de alegrías, luz y simpatía. 

Mientras todo esto sucedía, ¡quien nos lo iba a decir! El demonio estaba en la propia familia, ahí, trazando el mal, dejándose llevar por unos turbios sentimientos que probablemente radiquen en el resentimiento o en unos celos insoportables. Como siempre, como en todo conflicto armado, colectivo o individual, las víctimas son los inocentes. Quienes nada tienen que ver en el origen de las cosas. Aquel pequeño trayecto desde casa de su abuela al pobre Gabriel le costó la vida. Una pequeña vida que ha caminado demasiado pronto a la Casa del Padre, en el cielo.
Nuestro sentimiento primigenio nos lleva desearle a la supuesta asesina lo peor. En estados unidos probablemente le costaría su vida. Una vida por otra vida, pero estamos en un país civilizado, donde el estado de derecho establece que todo posible criminal tiene opción a la reinserción, pagando su deuda a la sociedad. Pero Gabriel, ya nadie se lo va a devolver ni a su padre ni a su madre ni a su familia y amigos.
En el “Via Crucis” del Calvario le hemos tenido muy presente a este pequeño y su familia, con mucha emoción.

ORACIÓN POR GABRIEL
Dios y Padre bueno que nos amas y nos buscas. 
Esta tarde hemos acompañado a tu hijo Jesús 
en el camino hacia la cruz. 

Una cruz donde hemos podido contemplar 
a los injustamente tratados y asesinados 
por la crueldad humana. 
Permítenos Padre, que ante la cruz de Jesús, 
optemos por la esperanza en la resurrección, 
desde las entrañas de misericordia. 
Trabajando en la construcción de una sociedad justa. 
Admirando la vida y la necesidad vital de vivirla 
en amor y fraternidad. 
Guarda en tu paz a los familiares de este pequeño, 
con el que se nos ha ido un poco de nuestra alma. 
Y a él, Gabriel, el pescadito, 
concédele un espacio lleno de luz, a tu lado; 
porque junto a Ti –origen de la vida- 
iluminará la vida de sus familiares y amigos, 
pues Tu Luz, Padre bueno, nos hará ver la luz.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
#TodosSomosGabriel

viernes, 9 de marzo de 2018

OS LO REPITO, ¡ESTAD ALEGRES! (Filp 4,4b)




La Iglesia Católica no es una institución que se caracterice por la alegría, no. A lo largo del tiempo hemos confundido la seriedad del culto a Dios, con la condición de imbuirse de tristeza para entrar en el misterio, algo completamente erróneo. He escrito en más de una ocasión, que esta situación sobre todo se da en el tiempo litúrgico en el que estamos, la cuaresma. Siento generalizar, pero es un tiempo que se aprovecha más desde el plano cultural que el religioso.
Pero aun así son muchas las personas las que se privan de tal o cual alimento o acuden con más solicitud a las prácticas penitenciales. Bien, perfecto. Pero no debemos de dejar de lado, en primer lugar que por mucha seriedad que queramos aplicar en nuestro culto, o por mucho dolor que desprenda la representación de las imágenes de la semana santa, tanto de nuestro señor como de su madre, María; -digo que- no perdamos de vista que el encuentro con Dios (con el Señor) es siempre un encuentro gozoso. 

Recuerdo hace poco que mi sobrino Manolo vino conmigo a la ermita al rezo de la hora “Nona” a las tres y media. Cuando nos disponemos a leer los salmos tomamos asiento y él cruza su piernecita en una postura cómoda, no de desahogo. Me mira y al ver que no lo censuro me pregunta: -Tito, ¿por qué dicen que no se puede cruzar la pierna en la Iglesia? 
Yo le expliqué que desde luego que se puede cruzar la pierna, sí así se está más cómodo. Pero que lo que no debe perderse es la atención en el culto divino y desde luego el respeto. Y que desde luego a Dios le interesa mucho más nuestras buenas intenciones y nuestro deseo de “encuentro” que nuestra postura. 
Pues esta mañana en Laudes al leer el salmo 99 pensé en este tema, y en la necesidad que tenemos de contextualizarlo en nuestra vida de fe. Estamos en cuaresma, pero la cuaresma pasará. Nos alegraremos, pero la alegría no radicará en el encuentro con el Señor, sino en otros aspectos, necesarios pero que suponen una carencia notable para la vida del creyente. ¿El entusiasmo cuaresmal de creyentes y cofrades, se transformará en alegría pascual desbordante? Pues no sé, soy pesimista al respecto. 
Sí, lo siento. Es por ello que como servidor del altar en el Triduo Pascual (*), noto desde hace años una desvinculación total de los creyentes con estas celebraciones religiosas, primordiales para actualizar en nuestras vidas y en nuestras comunidades el paso del Señor por nuestras vidas (Éxodo 12.1-8.11-14). No sé si sabéis que en el Templo de Jerusalén existía un salterio, o sea, un compendio de Salmos organizados por temas, utilizados por los fieles según el estado de ánimo por el que acudían al Templo al encuentro con el Señor. 
“1 ¡Cantad al Señor con alegría, habitantes de toda la tierra! 2 Con alegría adorad al Señor; ¡con gritos de alegría venid a su presencia! 3Reconoced que el Señor es Dios; él nos hizo y somos suyos; ¡somos pueblo suyo y ovejas de su prado! 4 Venid a sus puertas, entrad en su templo cantando himnos de alabanza y gratitud. ¡Dadle gracias, bendecid su nombre! 5 Porque el Señor es bueno; su amor es eterno y su fidelidad no tiene fin.” 
(Salmo 99) La persona que escribe este salmo es alguien que por un largo periodo de tiempo no ha podido acudir al Templo, corazón del culto judaico, ni siquiera una vez al año como tiene prescrito. Quizás la distancia de su pueblo donde residía, circunstancias colaterales…etc. Lo cierto es que su anhelo se ve colmado al cruzar sus puertas. Su andar hasta el Templo es la culminación de un proceso evolutivo en el cual su fe se ha visto muy fortalecida. 
Es un salmo parecido a los llamados “cantos de las subidas”. Uno muy popular es, “que alegría cuando me dijeron…”. Ojalá nos prestemos a esta ansia del encuentro con el Señor. Ojalá participemos de las celebraciones religiosas de la Semana Santa, pues su intensidad es tal, que difícilmente se comparan a otras celebraciones de la vida del creyente. 
El Señor dio un testimonio duro, contundente, llego de dolor y pasión; pero todo se tornó en gozo y felicidad. En gozo desbordante, en anhelo y acción de gracias. Así, queridos hermanos
y hermanas, aun a pesar de todas la posibles cosas, “os lo repito, ¡estad alegres!”.
Fraternalmente, Floren.
*Triduo Pascual: son las celebraciones litúrgicas que conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Comienza el jueves santo con la misa “De la cena del Señor” y culmina con la Vigilia Pascual el Sabado Santo “De la Resurrección del Señor”.

jueves, 8 de marzo de 2018

TODO SEA POR ELLAS, Y POR QUIENES SIENTEN COMO ELLAS


TODO PARA VOSOTR@S
Para las mujeres que se sienten mujer.
Para las mujeres que sienten que con cada golpe dejan de
serlo.
Para las mujeres que nacieron con cuerpo de hombre.
Para todos los hombres que nacieron con entrañas de
mujer.
Para todos los que son en casa, el alma y la sensibilidad
de la mujer.
Para todas las que sacan adelante su hogar.
Para las que por causa del hambre o la guerra, no
llegarán a ser mujeres.
Para las mujeres que son vilipendiadas.
Para las que dieron su vida por los derechos de las
trabajadoras.
Para las mujeres que lucharon por el sufragio universal.
Para las mujeres que aman y no son amadas.
Para las mujeres que son, "DIOS AMOR".
Para las mujeres que no saben lo que es el amor.
Para las mujeres que aman a otra mujer.
Para las mujeres ateas y para las creyentes.
Para las que aman a un hombre que las hace dignas.
Para las mujeres con alma de niñas.
Para las mujeres maduras.
Para las mujeres florero, aun a su pesar.
Para las mujeres, dignas.
Para las mujeres aventureras.
Para las mujeres que son simplemente personas.
Para las mujeres que murieron y para las que nacerán.
Para todas y para todos.
Muacc... Besos miles.

No perdamos de vista, que la batalla por los derechos de la mujer, los derechos femeninos, la ganaremos en la educación de la sociedad. En la educación de los pequeños, cuyo mejor reflejo de tolerancia, será el testimonio ejemplar de los que están a su alrededor.

Atte. Floren
#niunamenos #8marzo #diainternacionaldelamujer
#derechosdelamujer #mujeryderechos

sábado, 3 de marzo de 2018

EL COMPLEJO MARIDAJE ENTRE LA DESVERGÜENZA Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN


(*) Opino que la sentencia es excesiva. Sí, creo que lo es. Este chaval se habrá "acojonado" bastante como para tener cuidado de sus letras la próxima vez que componga. Ahora, señoras y señores, ¿Al arte en sí mismo -como expresión creativa- hay que permitírselo todo? ¡¡EN ABSOLUTO!! Felipe de Borbón además de rey es una persona. Lo es. Esposo y padre. Se podría hacer una letra de rap poniendo como los trapos a la madre del rapero y justificarlo como libertad de expresión. 


O quizás algo mejor, invitar al rapero a que diera un concierto ante víctimas de ETA, para que cantara la letra donde jalea la colocación de bombas por parte de la banda armada. Sí, sí, que bonita es la libertad de expresión. Sí, es maravillosa. Sobre todo cuando ponen a parir al de al lado y a mí no me tocan ni un pelo.

¿Os dais cuenta de que todo cambia cuando se pone uno en la piel del otro? Es un ejercicio muy recomendable que siempre nos ha enseñado mi mamá, a mis hermanos y a mí.
Sinceramente, creo que se han perdido los papeles en cierto modo. Soy de la opinión de que debiera de suprimirse el articulado constitucional que advierte sobre las injurias al rey. Yo lo cambiaría por injurias a toda persona, pues en dignidad somos todos iguales. Con corona o sin corona. 

Pero dejando claro que por mucho derecho que una persona crea tener al expresarse o al cantar –que lo tiene-, el mismo derecho de asiste al otro para que sea salvaguardado su honor y su dignidad.
ACLARACIÓN. A mí también me irritan las condenas comparativas. O sea, las calles están llenas de ladrones y otras personas que merecen estar entre rejas y este rapero pasará algunos meses a la cárcel. 
PERO ESE NO ES EL TEMA. 
Esa es la deriva sensacionalista a la que nos llevan en facebook o en los grupos del dichoso “wasapps”. El meollo de la cuestión sobre lo que he querido opinar, es que la desvergüenza no puede estar amparada por la libertad de expresión. Todo lo que sea violentar al otro o herir profundamente sus sentimientos, debe estar regulado y penalizado –si así lo mereciera-. 
Así lo creo, con todo respeto.
Fraternalmente, Floren.

*LA NOTICIA: http://cadenaser.com/ser/2018/03/02/tribunales/1519994155_836381.html

viernes, 2 de marzo de 2018

EL PARADIGMA DE JESÚS Y NUESTROS PARADIGMAS - José Mª Castillo, Doctor en Teología


La parábola del rico epulón y del pobre Lázaro (Lc 16, 19-31) nos enseña, entre otras cosas, lo inquietante y peligroso que es el “pecado de omisión”. Es el pecado que consiste en dejar las cosas como están. Porque “el mundo es como es”. O también, “las cosas son como son”. Y yo no puedo cambiar ni el mundo ni las cosas. De ahí que el interés, o el proyecto de la vida, lo centra cada cual “en sí mismo”. Cosa que se puede hacer por el egoísmo burdo del que se dedica a pasar la vida lo mejor que puede, como fue el caso del rico epulón, que se dedicaba a banquetear cada día y a vestirse con el lujo más refinado. O también se puede hacer – lo de centrar la vida en sí mismo – por un motivo religioso. Porque el sujeto ya ha encontrado a Dios y se ha relacionado con Dios. Es decir, tiene su conciencia en paz y se siente espiritualmente satisfecho. Es el caso del “sacerdote” y del “levita”, que se mencionan en la parábola del buen samaritano (Lc 10, 31). Los dos “bajaban” (“katébainen”) (F. endrich).
 Si bajaban por aquel camino, es que (sin duda alguna) descendían del monte donde estaba el templo, en Jerusalén, y viajaban hacia Jericó. O sea, lo mismo que el rico epulón se sentía satisfecho por su buena mesa y su buen vestir, el sacerdote y el levita se sentían también satisfechos porque el problema, que a ellos les preocupaba, que no era un vulgar problema “material”, sino un problema “intelectual”, el problema de Dios. Es decir, dónde y cómo encontrar a Dios. El “epulón” lo satisfacía en su casa, en sus banquetes y en su buen vestir. El “sacerdote” y el “levita” resolvían ese problema en el templo. La cuestión era vivir sin preocupaciones. ¿Y qué hacemos con el mendigo del portal o con el apaleado del camino? “El mundo es como es”. Y lo que cada cual tiene que hacer es vivir en paz.
Como dicen los hombres religiosos del Oriente unitario, vivir en el “Dharma” profundo, difícil de comprender, difícil de alcanzar, ya que su iluminación es tranquilidad y silencio; es excelente, trasciende el campo del análisis y las distinciones, es sutil, es una realidad que solo puede ser conocida por la sabiduría”. Es pura mística, en el sentido más radical, pero quizá también el más peligroso. Ya que, entonces, “la naturaleza y yo nos hacemos uno”. ¿Y lo demás? ¿Y los demás? “El mundo es como es”, Y yo no lo voy a cambiar.  
Así las cosas, lo primero que se me ocurre aquí es recordar lo que, hace ya bastantes años (en 1969) escribió John K. Galbraith, uno de los más importantes economistas del siglo pasado. Este hombre fue enviado, por la administración de EE. UU., como embajador de su país a la India. Pues bien, al terminar sus años de estancia, en uno de los países más religiosos del mundo, publicó un libro (Ambassador’s Journal, 1969), en el que recogía sus impresiones de la estancia en India. Y en ese libro afirmaba que la causa más determinante de la pobreza y el hambre en aquel país era precisamente le religión que allí se vivía. Porque era una religión que, desde su profunda espiritualidad unitaria, lo que en realidad fomentaba era la aceptación que la vida le asigna a cada cual para que acepte y viva, en la resignación y mayor paz posibles, la suerte que la ha tocado en este mundo. Y entonces, como es lógico, un país, en el que cada ciudadano vive resignado y aceptando la suerte que le ha tocado en la vida, ¿dónde va a encontrar el poco bienestar que puede tener en la vida? En la paz unitaria de su propia intimidad. Posiblemente, no le queda otra salida.
Por supuesto, yo no soy quién para asegurar que todo esto es así. En todo caso, y a la vista del notable interés que suscita el tema de los diversos paradigmas sobre el tema de Dios y la espiritualidad, me ha parecido que puede tener quizá utilidad indicar algunas cosas, que pueden interesar a algunas personas preocupadas por el tema de Dios y de la religión.
Ante todo, el Homo Sapiens no empezó a practicar la religión para buscar a Dios. Mucha gente no sabe que “Dios es un producto tardío en la historia de la religión“ (cf. la bibliografía es muy abundante sobre este asunto capital. Cf. Walter Burkert, Homo Necans, con amplia documentación). Si el ser humano apareció hace unos cien mil años, el pensamiento simbólico y las expresiones simbólicas, relativas a “lo religioso” (ritos, sacrificios, cultos funerarios, etc.), se practicaron, sin mención alguna de Dios, durante más de ochenta mil años (cf. Ian Tattersall, Richard Leakey, Carl Sagan, etc.). Baste pensar que Ina Wunn ha escrito un volumen de más de 500 pgs. sobre Las religiones en la prehistoria, en el que no se menciona a Dios.
Además, es importante tener muy claro que Dios no es un componente de la religión. Porque Dios es trascendente, es decir, no está al alcance del entendimiento humano. O sea, no sabemos, ni podemos saber, cómo es Dios. La religión es inmanente y, por tanto, es un hecho cultural. En cada cultura, los humanos nos “representamos” a Dios de acuerdo con la propia cultura. Pero una “representación cultural de Dios” no es “Dios”, el Dios Trascendente. No puede serlo. Ya he dicho que la religión es un “hecho cultural”, mientras que Dios no puede ser un “hecho cultural”, ya que (en tal caso) Dios sería un producto nuestro, un producto humano.
Por otra parte, si el tema de Dios se piensa desde el concepto de “lo infinito”, en tal caso nos imaginamos a Dios como “poder sin fin”, “amor sin fin”, etc. Pero, si echamos por ese camino, nos metemos sin remedio en un callejón sin salida. Porque entramos en una contradicción insoluble. ¿Cómo conciliar el poder sin límites y el amor sin límites con el problema del mal en el mundo? Si Dios es tan poderoso y es tan bueno, ¿cómo ha hecho (o permite) este mundo tan espantosamente limitado, perverso y sobrecargado de tanto dolor y de tanto sufrimiento?  
La solución, que el cristianismo le ha dado a este problema, ha sido la “Encarnación de Dios” (“humanización de Dios”) en Jesús. Es decir, en aquel modesto galileo, que fue Jesús de Nazaret, se nos reveló Dios y se nos dio a conocer el mismo Dios. Esto está claramente e insistentemente repetido en el Nuevo Testamento (Jn 1, 18; 10, 38; 14, 9-11; Mt 11, 27; Lc 10, 21-22; Fil 2, 6-7; Col 1, 15; Heb 1, 1-2). Ahora bien, esto nos viene a decir que los humanos no podemos hablar de Dios mediante nuestras ideas, nuestras palabras o nuestros sentimientos, sino mediante nuestra vida, nuestra conducta, nuestro comportamiento. Esto es lo que expresa y lo que explica en quién creemos y en lo que creemos. Nuestra forma de vivir, nuestro proyecto de vida, el paradigma de nuestra conducta, eso es lo que dice cuáles son nuestras verdaderas creencias. Nuestras obras, nuestro proyecto de vida es el que le dice a la gente en qué y en quién creemos de verdad. Jesús mismo lo dijo con toda claridad: “Si no creéis en mí, creed en mis obras” (Jn 10, 38). Las “obras”, en el evangelio de Juan, y los “frutos”, en los sinópticos, es decir, la conducta, el proyecto de vida, eso es lo que revela en qué es en lo que cada cual cree de verdad. Por tanto, la forma de vida y el proyecto de vida de cada cual, eso (y nada más que eso) es que le dice a la gente en qué y en quién cree cada cual. Eso, y sólo eso, es lo que revela o niega a Dios.  
Esto supuesto, lo decisivo es tener muy claro que el paradigma religioso de Jesús fue uno y muy firme: aliviar el sufrimiento de quienes lo pasan mal en la vida. Jesús, por tanto, nos reveló a Dios en el paradigma de la justicia, la rectitud, la honestidad, la bondad, la misericordia, la lucha contra el sufrimiento y, sobre todo, la identificación con quienes lo pasan peor en la vida. Éste es el lenguaje que, según el cristianismo, habla de Dios, nos explica a Dios y nos propone el paradigma que explica a Dios. Es, por decirlo mediante un ejemplo muy sencillo, claro y actual, el paradigma de vida que nos presenta el estilo y la forma de vida del Papa Francisco.  
Como ha escrito acertadamente Juan Antonio Estrada, “ante una cultura inhóspita a la religión, hay un refugio en la interioridad, en la meditación, en la conciencia vivencial de lo divino, dejando sin tocar los condicionamientos externos. La crítica moderna ha denunciado las formas religiosas que tienden a la “fuga mundi”. El peligro está en refugiarse en un gueto espiritualista, ajeno a la realidad de la sociedad en que se vive” (Las muertes de Dios. Ateísmo y espiritualidad, Madrid, Trotta, 2018, 187-188).  

lunes, 26 de febrero de 2018

LA IGLESIA Y EL MALESTAR EN ESPAÑA - José María Castillo, Doctor en Teología


José M. Castillo

Es un secreto a voces que, en España ahora mismo, es demasiada la cantidad de gente que, por un motivo o por otro, se siente descontenta, inquieta, insegura, en una situación de profundo malestar. Como es lógico, la política y la economía tienen mucho que ver con este sentirse mal de tanta gente. Si vivimos en un país en el que los políticos han organizado (o permitido que se organice) la economía de forma que la desigualdad entre los más ricos (unos pocos) y los más pobres (una notable mayoría) es la que más ha aumentado en Europa en pocos años, ¿Cómo no vamos a hablar de un profundo malestar y de una situación que claman al cielo? Por eso también hay que preguntarse, ¿tiene que ver algo en esto la religión? Más en concreto, ¿tiene alguna responsabilidad la Iglesia en que las cosas estén tal como están?
Aquí no vale echar mano del consabido argumento según el cual lo que tiene que hacer la Iglesia es quedarse en sus templos y dedicarse a sus rezos, dejando a políticos y economistas, para que sea ellos - los que saben de las cosas de este mundo y tienen los poderes correspondientes - quienes organicen y gestionen la vida de un país para que funcione lo mejor posible.  
Por supuesto, así tendría que ser, si políticos y economistas fueran ángeles del cielo. Pero de sobra sabemos que no lo son. Como sabemos también que, en demasiados casos, políticos y gobernantes son gente corrupta, que utilizan sus cargos y su poder en provecho propio y a costa de los más débiles. Además, esto se hace de manera que a la gente se le dice lo que va bien y se le oculta lo que va mal. Por eso, sin duda, los gobernantes no paran de repetir que la economía de España es la que más sube en Europa, cuando en realidad España está casi a la cola en la asombrosa desigualdad entre los más ricos y los más pobres. ¿Quién entiende este “galimatías” de mentiras, medias verdades y trampas que se ocultan según conviene al capital y al poder? No le falta razón al novelista Upton Sinclair cuando nos recuerda que “es difícil hacer que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda”. Es exactamente lo que ahora mismo le está pasando a mucha gente cuando, por una parte, oye lo que dicen los que mandan y, por otra parte, percibe (cuando lo percibe) un jornal que ni es seguro, ni le da para llegar hasta final de mes.
Y mientras tanto (o que yo sepa), hasta ahora, nuestros obispos cavilando si se puede o no se puede comulgar en la mano, si hay que negarles los sacramentos a los divorciados vueltos a casar, si los homosexuales están o no están empecatados, si la Iglesia tiene que ir por donde pretende llevarla el Papa o si no sería mejor que las cosas funcionen como pretendía Rocuo. Pero, ¿y si el Parlamento se pone a repensar que a la Iglesia hay que quitarle los privilegios económicos que tiene? ¿y si el Gobierno les quita a los curas la “paguita”, por aquello del Concordato y los Acuerdos con la Santa Sede? Sinceramente, a veces, me da por sospechar que nuestra Conferencia Episcopal piensa que “lo más prudente”, en todo lo que roza este asunto del dinero, lo mejor es dejarlo como está. Y que cada cual se apañe como pueda.
Sinceramente, con frecuencia me da por pensar que estamos viendo y viviendo la capitulación de la religión ante la lógica del poder. Es decir, estamos reduciendo la “causa de Jesús” a “mera religión”. Y la religión – ya se sabe – no tiene más salida que entenderse lo mejor posible con el poder, incluso apoyarlo en todo cuanto a la religión le conviene. Lo demás, que salga adelante como pueda. Y sale. Pero casi siempre a base de dejar a los más desamparados tirando de su desamparo. Y que salgan adelante como puedan. Siempre habrá centros de caridad y ayudas de limosna, para que la gente vea que la Iglesia “hace lo que puede”. Y es verdad. La Iglesia, como “religión” hace lo que puede. Pero, ¿y la “causa de Jesús”? ¿dónde la ponemos? ¿cómo la vivimos? El “mandamiento nuevo” del amor (Jn 13, 34-35) y la sentencia del juicio de las naciones: “tuve hambre y me disteis de comer” … (Mt 25, 31-46), eso es un buen material para días de retiro. No pida Vd. más, que no es posible. Así estamos.    

sábado, 17 de febrero de 2018

LA CREACIÓN DE DIOS Y EL PECADO ORIGINAL


(Publicado en la Revista "Blanca y colorá" de la Hdad. del Dulce Nombre de Jesús de Estepa, Cuaresma 2018 nº 15)
Me acerco de puntillas a este tema tan recurrente en la cuaresma. ¿Seríamos capaces de estructurar una cuaresma sin el pecado y todo lo que representa? Quizás sería posible, pues en cuaresma a los cristianos se nos suele pasar por entre los dedos lo fundamental, que cuaresma es preparación para la Pascua, no preparación para la semana santa. Pero solemos hacer un uso desbordado del pecado, para circunvalar toda la cuaresma en torno a esta condición negativa. Está claro que, definamos el pecado de una manera u otra, este existe. Así es.


Y existe, no porque esta condición nos haga opositores a Dios, ni mucho menos (luego me explicaré), sino porque el pecado simplemente nos aparta de Dios. El origen del ser humano es algo sobre lo que mucha gente duda. Se nos mostró en la infancia el relato de Adán y Eva y se nos dio por bueno y absoluto, y eso es un error. Hay que partir de la base de que se tenga la opinión que sea al respecto, en toda la creación del mundo y la evolución humana está presente la mano de Dios que por amor nos crea. Las últimas investigaciones al respecto apuestan por el poligenismo (varios orígenes) de la evolución humana, con lo cual no podría ser verosímil la idea de dos únicos seres en el mundo, desde los cuales se expandió el ser humano.

Si bien es verdad que la antropología centra en el África Subsahariana el origen de la especie (Homo habilis), varios hallazgos importantes al respecto por todo el mundo, identifican la evolución humana como un hecho contrastado y factible. Prueba de ello son los descubrimientos de “Altamira” y los importantes hallazgos de la cueva “Denisova” en Siberia, además de otros. O sea, el ser humano emergió progresivamente en la tierra. Aun así, consideraremos siempre a Adán (que significa hombre) y a Eva (que significa vida) padres de la creación, pues en ellos está representado todo el género humano.

Ahora bien. El libro del Génesis, libro del origen de la creación, nos ofrece en su comienzo dos relatos de la creación. Uno a continuación del otro. Si bien es verdad que el primero (Gn 1,1-31.2,4) es el que se centra de una manera concreta en la creación de todas las cosas y seres, por parte de Dios; el segundo (Gn 2,4ss) igualmente explicita lo creado, pero ahondando de una manera relajada y extensa en la causa de la desobediencia del hombre y la mujer, constituyendo así lo que denominamos el “pecado original”. Es más, este segundo relato tiene como objetivo primordial el dejar claro por medio de la desobediencia, que el ser humano aunque es la obra prima de Dios y especie en la cual Dios mismo se nos revelará (Juan 1,1ss), está sujeto a la imperfección y por ello nunca se podrá igualar a Dios.

Es un relato que en absoluto es escrito en primer lugar en la biblia, sino que es escrito en el siglo X.aC, como resultado de las reflexiones de un grupo de sabios de la corte del rey Salomón, en una etapa de solidez para Israel. Por ello, es notable como los humanos arrastramos pesadamente nuestra condición pecadora, abundada de una manera machista por los hagiógrafos del Génesis, al situar a la mujer como causa y origen de la tentación. Nada más lejos de la realidad, pues como he dicho antes este relato no es histórico. Es lo que denominamos los estudiosos de la biblia un escrito “etiológico”, en cuanto a que perteneciendo al pasado puede dar respuesta al presente, con los conocimientos de hoy. Para contextualizar el pecado hoy, debemos partir de la consideración de dos aspectos primordiales.

El primero consiste en que es imposible ofender o pecar contra Dios. Imposible. Lo que el cristianismo arrastra de la tradición judaica junto al pensamiento clásico, nos hacen idealizar a Dios en el cielo, como recurso ante lo que nos supera y fundamentalmente manipulable hacia los intereses individuales o colectivos. Pensamos en Él como un anciano venerable de blanca barba. Alguien que nos abrazará el día de mañana en el otro mundo…etc. Y el que así lo piense mejor para él. Pero Dios es mucho más que todo eso. Dios es el TRASCENDENTE, el que nos supera desde todas las perspectivas posibles respecto a pensamiento, medida o percepción. Es inconmensurable pues todo lo puede, está en todo y por todo, pues es la causa de todo. Y como nos enseña la pneumatología, su esencia (partícula) está en todo lo solido, material o inmanente (relativo a espiritual) que puebla el universo.

El segundo aspecto importante, es que tal y como concebimos el pecado desde la antigüedad, en cierto modo el primer perjudicado por el pecado es Dios mismo. “Porque la imagen de Dios, que resulta del pecado y sus castigos, deforma la realidad de Dios hasta el punto de que se puede hablar de un auténtico esperpento” (J.Mª Castillo-Doctor en Teología). Y es precisamente la deformación clásica a la que ha sido sometida la imagen de Dios, la causante de que mucha gente se haya apartado de Él, cansados de rigorismos y de un Dios –que según nos han enseñado desde pequeños- parece que castiga más que ama. ¡No hagas tal o cual cosa, no te toques, no pienses, cumple la ley, no esto, no lo otro…etc, que te castiga Dios! O esa expresión tremenda ante las catástrofes: “esto lo manda Dios”.

Es cierto que en estos aspectos hay mucho de culpar a Dios porque no se puede culpar a nadie más, así como la nula explicación que tiene el origen del mal, otro tema recurrente. Lo cierto y verdadero es que desde tiempo inmemorial se ha asociado el mal con Dios y esto es un error no solo de forma, sino de fondo. Los estudiosos de la biblia sabemos que hay más de mil citas en las que Dios amenaza con muerte o destrucción. Y unas cien citas en las que Dios mismo ordena asesinatos incluso infanticidios (Jr 51,20-24), mostrando “Ein heiliger und gefährliger gott” (un Dios santo y peligroso) como afirmo el erudito teólogo y jesuita alemán que hemos leído, Raymund Schwager.

Esto es duro, sí. Lo es. Duro e injusto. Porque si bien la biblia entendemos es inspirada por Dios, también los acontecimientos narrados en el A.T. han sido sometidos a la interpretación humana y a su deformación, en muchos casos por justificar las acciones de Israel para legitimar sus ansias nacionalistas acontecidas a lo largo de la historia. Esto es así. El Nuevo Testamento y todo lo que representa, también se sustrae en muchos pasajes a la similitud de Dios=Venganza=Pecado. “Sin derramamiento de sangre, no hay perdón” (Heb 9-13). Poner esta cita en boca de Dios, es una autentica barbaridad, porque dinamita la dimensión paternal y maternal de Dios, que por pura gracia nos dio la vida. Pero es cierto que en el Nuevo Testamento sucede algo formidable, y es que se nos revela el autentico rostro de Dios mismo.

 Que no es solo el rostro de Jesús el carpintero de Nazaret, sino que el mismo Jesús, prefiguración del rostro de Dios, siendo humano encarna en sí mismo a todo el género humano que es objeto de la creación de Dios y por ende de su amor; así como también es el ser humano el objetivo primordial del mal, causado de manera individual y colectiva. Naturalmente desde este aspecto primordial si es posible, no ya ofender a Dios mismo; sino que le ofendemos en esa persona en la cual Él se encarna, constituyéndola portadora de la gracia, templo del espíritu santo y manos y rostro suyo. He dicho muchas veces que Jesús de Nazaret se pasó toda su vida pública abrazando a los que estaban al borde del camino, restaurándoles su dignidad. 


Por ello, todo debe ir acompañado de una praxis, de una buena acción. Todos conocemos el dicho de “obras son amores y no buenas razones”. ¿Dónde dejamos a Dios cuando violentamos, gritamos, despreciamos o insultamos a alguien? ¿Obtendremos el perdón? Sí, desde luego que sí. Si no nos perdonan en el confesionario acabaremos perdonándonos a nosotros mismo, aunque esta última opción sea equivocada, tanto en su forma como en su fondo. Lo es, porque el perdón tanto personal como eclesiástico jamás lleva consigo aparejada una amnistía general. Me explico.

El perdón jamás exonera de la responsabilidad del daño causado o la falta cometida. No puedes dejar ahí sin más esa situación convulsa que tú has creado. No puedes marcharte tras haber violentado a una persona con gritos o golpes. No. Si no actúas pero pides perdón, realizas una pantomima de primer orden. Aquí deben ir de la mano aquello de acción-reacción. ¿Cuánto cuesta restablecer la confianza? Una eternidad, pero hay que ponerse a ello y sembrar ocasiones de fraternidad, respeto y paz.

Nunca debemos olvidar que el Espíritu Santo antes de residir en nuestras iglesias, habita en la persona. En cada ser humano, sea creyente o no creyente, reside la esencia de Dios que hace del hombre y la mujer su último proyecto, perfeccionado en la persona de Jesús, el Hijo del Hombre, que por gratuidad nos ofrece su misma gracia, don de dones = JARIS. Pensemos pues, antes de tirar la piedra. Solo así seremos fraternos y misericordiosos y haremos gala de Seres Creados por Amor de Dios y para la vida del mundo. Feliz camino a través del desierto cuaresmal.

Florencio Salvador Díaz Fernández.
Estudiante de Teología y Sagrada Biblia

domingo, 7 de enero de 2018

¡BASTA DE MANIPULAR A CRISTO! Él es vida y No ley a cumplir.

Cuando escribí hace unos años “El lodazal del Jordán”[1], ya pensaba en ciertas cosas que omití entonces, para no hacer de insoportable lectura el artículo. Pienso muchas veces, en la cantidad de personas que siendo bautizadas en su momento, hoy en día viven sin tener nada que ver con el catolicismo. Sí, digo bien, catolicismo. 

Estoy plenamente convencido –y lo he escrito bastantes veces- que los que decimos estar en comunión con la Iglesia, debiéramos de estar muy atentos a ejemplos de vida que muchas personas ofrecen, sin hacerlo directamente en nombre de Jesús; pero ofreciendo solidaridad, respeto fraternidad…etc[2]
El bien en sí mismo es un principio de humanidad, y prestarse a ello es dar lo mejor de uno mismo en pos de la creación, donde resaltamos de una manera notable, tanto en el aspecto positivo como en el negativo, los hijos de Dios. Es por ello, que siempre he estado a favor de dar todo el significado posible a los símbolos. Intentaré explicarme. 
Cuando pienso en el bautismo de Jesús, veo a un Jesús que se presta a realizar un símbolo aun sin necesitarlo. Él era el hijo de Dios. Y si bien es verdad que el bautismo de Jesús por Juan en el Jordán, la apertura del cielo y aquella voz que se oyó, responde a una epifanía más de Jesús; también es verdad que Jesús se presta a que le echen en la cabeza un agua que no necesita por ser el Hijo de Dios, con el nombre sobretodo nombre. 
Al uso de este tema, entiendo la necesidad de muchas personas que por estar, vivir o encontrarse en unas determinadas circunstancias, pueden tener una acogida fraterna en nuestra Iglesia, pero una acogida a medias e incluso me arriesgo a decir hipócrita, ya que se les cierra la puerta a los sacramentos o determinadas ceremonias simbólicas. 
Estos al contrario de los que ignoran su bautismo, desean dar plenitud a su condición de bautizados pero no encuentran lugar en la “comunidad eclesiástica” al no vivir una circunstancia “normal” o conforme al derecho canónico. En cierto modo (y es algo que he dicho muchas veces) nuestra Iglesia, aun tras la venida de Jesús y todo lo que de nuevo inaugura, sigue empecinada en dar cumplimiento a la antigua economía de la salvación. 
Economía que se basa en: te salvas si cumples la ley, exclusivamente. La Nueva Economía de la salvación que inaugura Jesús, se basa en el amor exclusivamente. O sea, te salvas si amas. Eso es suficiente para Jesús. Que nos ofrece en su bautismo lo que yo entiendo por un acto sencillo que puede realizar cualquier persona por si misma o de manos de otra persona, siempre que desee, no ya formar parte de la Iglesia y participar de la vida “cultual” y tradicionalmente sacramental; sino simplemente considerarse seguidor de Jesús y miembro de la comunidad cristiana. 
Es curioso como muchas personas critican el anquilosamiento del magisterio eclesiástico, pero luego en sí mismos son más papistas que el papa (salvando de ello al propio papa que es fraternidad absoluta y un claro ejemplo de lo que estoy defendiendo aquí). 
Cualquiera haciendo gala de un buen grado de ignorancia, es capaz de pedir que la Iglesia venda el Vaticano para dárselo a los pobres, pero es incapaz de asimilar que Jesús defiende ante todo en su vida la dignidad, la salud universal y el AMOR con mayúsculas, se dé entre las personas que se dé. Aquí ya se le ponen a muchos la mosca tras la oreja, pero es el tema de fondo de este artículo. La acepción de personas que hacemos de una manera colectiva (en la Iglesia) o individualizada. 

Hoy y ante una ceremonia no canónica que realicen seria y responsablemente unas personas incluso en el nombre de Jesús y atendiendo Su Palabra, pero donde no haya un sacerdote, digo que es fácil que se tilde esa ceremonia de “paripé”, burla o incluso de cachondeo. Pero si me mira de manera objetiva, en primer lugar se aprecia que el marco celebrativo -por ejemplo de una boda- no garantiza de ningún modo la durabilidad de unión y ni mucho menos el amor de la pareja. Además, todo lo que se relativiza aunque sea en nombre de Jesús, creo que una ofensa al propio Hijo de Dios que nos dijo algo irrenunciable, y es que podemos reunirnos en su nombre para que Él esté en medio de nosotros[3]. Acabo. 
Ojalá nuestra iglesia pueda ser en algún momento autentica comunidad, porque en la actualidad no lo es, ya que excluye a muchos. 
Ojalá se dé a los laicos el papel fundamental que tienen en la Iglesia y se deje de subordinarlo todo al ministerio del presbiterado. 
Ojalá se deje lo que yo considero una huída hacia adelante, la pastoral de la obligatoriedad y la obligada formación impartida mayoritariamente por los no formados ni cristiana ni teológicamente. 
Ojalá se dé respuesta a aquellos que necesitan un marco celebrativo no canónico para celebrar en nombre de Jesús. 
Ganaríamos todos, pero la que más ganaría sería la Iglesia, porque sería sin posibilidad ninguna de acepciones, una comunidad autentica de paz y amor. 

Insisto en felicitaros el 2018.
Fraternalmente, Floren.

HIMNO DEL AMOR – Pedro Casaldáliga, Obispo.
Si yo tuviese en mí todas las emisoras
y todos los tablados de rock del mundo entero
y los altares y cátedras y los parlamentos todos,
mas no tuviese Amor,
yo sería ruido sólo, ruido en el ruido.

Si yo tuviese el don de adivinar
y el don de llenar estadios
y el don de hacer curaciones
y una supuesta fe, capaz de trasportar cualquier montaña,
mas no tuviese Amor,
yo sólo sería un circo religioso.

Si yo distribuyese
los bienes que gané mal – quién sabe, quién no sabe-
en cestas de Navidad
y en aireados gestos caritativos
y fuese capaz de dar mi salud
en prisas y eficacias
más no tuviese Amor,
yo sólo sería imagen entre imágenes.

Paciente es el amor y predispuesto, como regazo materno.
No tiene envidia ni se vanagloria.
No busca el interés como hacen los bancos:
sabe ser gratuito y solidario, como la mesa de Pascua.
No pacta nunca con la injusticia, nunca.
Hace fiesta de la Verdad.
Sabe esperar, forzando con coraje las puertas del futuro.
El Amor no pasará, pasando todo lo que no sea él.
En la tarde de esta vida nos juzgará el Amor.

Inmadura es la ciencia y gateando,
inmadura la ley, juguete el dogma.
El Amor ya tiene la edad sin edad de Dios.
Ahora es un espejo la luz que contemplamos,
un día será el Rostro, cara a cara.
Veremos y amaremos como Él nos ve, como nos ama.

Ahora están las tres:
la fe, que es noche oscura,
la pequeña esperanza, tan persistente;
y él, el Amor, que es el mayor.
Un día, para siempre,
lejos de toda noche y toda espera,
ya sólo será el Amor.



[2] Marcos 9,38-40 “El que no está contra nosotros, está a nuestro favor.
[3] Mateo 18,20 “donde dos o más se reúnen en mi nombre, ahí estoy Yo en medio de ellos”

miércoles, 3 de enero de 2018

¿CABALGATA O POLÉMICA? ES CUESTIÓN DE ELEGIR

"Educar en y desde el respeto, es el mejor regalo que podemos hacer a nuestros pequeños en la fiesta de los Reyes Magos"

(Sobre el hecho de una carroza por la diversidad en la Cabalgata de Vallecas con tres reinas magas)
Opino que es innecesario el esfuerzo que hacen ciertas personas por feminizar algo que no es femenino, en darle la vuelta o estirar una tradición hasta lo insoportable. Me explico. 
Los reyes magos fueron hombres, porque en la época en la que se escribe este texto, el patriarcado era imperante. O sea, la mujer era un cero a la izquierda. En muchos casos han sido las mujeres las que se han vestido de reyes magos. Pero sin dejar de lado, que la tradición establece que fueron hombres y no mujeres los que llegaron allí, a Belén y ofrecieron oro, incienso y mirra.

Los niños, entiendo que quieren ver a los reyes idealizados en tres personas mayores, venerables, con ricos ropajes y barbas sobre todo. 
Pero los mayores nos afanamos en hacer de estos asuntos, más complicados de lo que lo son.
Me encantan los debates y que se opine de todas estas cuestiones, pero creo que el imaginario nos debiera de iluminar para crear personajes femeninos que puedan interpretar, mujeres, hombres, “dragqueens” o periquillo el de los palotes; para estar en la cabalgata pero sin desvirtuar la tradición. 
¿Alguien puede pensar que los negros están maltratados en la tradición de la cabalgata y que por ello se debe poner a Baltasar el primero, por aquello de la exclusión racial? Por cierto, seguro que hay quien piensa así.
Veo genial una carroza por la diversidad. ¡¡Absolutamente genial!! Lo digo yo que soy más homosexual que nadie. Pero creo que la defensa de la diversidad y los derechos LGTB pueden tener un marco más oportuno o deben de utilizar la imaginación, para trabajar por la inclusión, sin desvirtuar una hermosa tradición que establece, que los reyes fueron Melchor, Gaspar y Baltasar.
Aprovecho para decir que apuesto por una defensa global de la sexualidad, se viva la sexualidad que se viva o se quiera vivir, desde el principio del propio respeto y el respeto al otro. 
Con banderas o sin banderas, pero desde el respeto.
Tristemente diré, que aun tenemos mucho que aprender y sobre todo educar, en función del los altos índices de maltrato y violencia de género y LGTB que hay en nuestra sociedad.

Educar en y desde el respeto, es el mejor regalo que podemos hacer a nuestros pequeños en la fiesta de los Reyes Magos, Epifanía del Señor.

Fraternalmente, Floren.