CARTUJO CON LICENCIA PROPIA

viernes, 23 de junio de 2017

LA ESTUPIDEZ TIENE SUS CONSECUENCIAS

"¿Cuando nos vamos a enterar que Dios es un Todo y que responde al amor, el respeto y la fraternidad antes que a cualquier nombre?"
Usted que lee estas letras, ¿es posible que crea una ofensa a la ciudadanía, a Dios, su Madre o lo que sea; el hecho de que una comunidad musulmana se reúna en la calle para rezar? Sí, para rezar. No se reunieron para poner una bomba, molestar ni nada por el estilo. Sino para hacer una de las cosas más inofensivas que hay en el mundo, orar. 

El problema –que puede ser un problema social para algunos- es que los que rezaban eran musulmanes y el sitio donde rezaban llevaba el nombre de la virgen, como muchas calles de nuestros pueblos. Pues esto ha sucedido hace unas semanas en Granada[1]. Y para colmo del asunto, un grupo de católicos que no quiero calificar, hicieron una convocatoria para rezar un rosario de desagravio en el lugar donde antes rezaron los musulmanes. 
Una acción de desagravio tiene lugar cuando hay una ofensa o se ha producido una situación violenta o de otra índole que ha perturbado el sentido del lugar, la paz social…etc; pero insisto, los musulmanes lo que hicieron fue rezar. Hay que reseñar que el arzobispado de Granada se desvinculó de este rezo del rosario de desagravio, menos mal[2]
Lo que está claro es que hay personas, aunque no demasiadas gracias a Dios, con capacidad para crispar y hacer de su creencia un vehículo a través del cual politizar situaciones. ¿Acaso el espacio público solo lo pueden ocupar las procesiones de nosotros los católicos? ¿Cuando nos vamos a enterar que Dios es un todo y que responde al amor, el respeto y la fraternidad antes que a cualquier nombre? ¿Cuándo nos vamos a convencer de que no es posible dar culto a Dios si no se antepone a cualquier situación el respeto y la dignidad humana? 
Para eso vino Jesús al mundo como la revelación de Dios, para ser carne de nuestra carne y uno de los nuestros a todos los efectos. Lo preocupante de estas cosas es que pueden dar lugar a situaciones desagradables aunque sean aisladas, por suerte. Hoy es noticia la agresión a una religiosa en la misma ciudad de Granada. La mujer iba de seglar, o sea no iba vestida de monja pero el agresor pudo conocerla. La agredió “por ser monja”. Nunca el fin justifica los medios y menos aun si la situación es violenta. 
No sé por qué este hombre actuó así con esta mujer inocente e indefensa, pero cuando los ánimos están crispados puede que haya personas que pretendan tomarse la revancha de esta manera deplorable e injusta, haciendo pagar justos por pecadores, como pasa casi siempre. Insisto en algo, el catolicismo tiene que convivir en paz y armonía con otras confesiones religiosas. Se terminaron los tiempos de conquista y consagraciones de pueblos y ciudades. Cada cual debe actuar desde el respeto y el bien común, y ya esto es motivo suficiente para que todos –creamos en lo que creamos- tengamos un punto de encuentro. Trabajemos por la paz, sobre todo por la paz interior. Fraternalmente, Floren.
p.d. al final del artículo en el enlace de ATRIO, se encuentra una manifiesto muy interesante de las COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES DE GRANADA

ORACIÓN DESDE EL RESPETO A LA FE
Señor y Padre bueno que nos amas y nos buscas;
nos afanamos en ponerte nombres,
Señor, Yahvé, Allah, Dios, Jehovah;
en invocarte de tal o cual manera,
pero Tú siempre estás ahí, junto a todos.
Tu bondad de Padre nos hace ser conscientes
de lo que verdaderamente merece la pena en la vida.
Que nuestro afán por adorarte se traduzca
en servicio y fraternidad a la comunidad humana,
tal y como nos lo enseñó tu Hijo Jesús.
Que en sus ojos encontremos
el camino hacia la sinceridad, la bondad
y la entrega por la causa de tu Reino,
respetando siempre a los hermanos y hermanas
que pertenecen a otras confesiones religiosas.
Mantenlos a ellos también ante tu mirada
y concédenos a todos tu Santo Espíritu
para que nunca dejemos de trazar senderos de paz, amén.

SANTA CRISTINA DE LENA - ASTURIAS

Me inclino ante esta maravilla asturiana y medieval.




jueves, 22 de junio de 2017

UNA RELIGIÓN PARA ESTE MUNDO - José María Castillo, teólogo

UNA RELIGIÓN PARA ESTE MUNDO
José M. Castillo

         Ocurre con demasiada frecuencia que mucha gente no se da cuenta del peligro, que entrañan las religiones, cuando ponen el centro de interés de los creyentes, no en “este mundo”, sino en el “otro mundo”. Porque esa esperanza ilusionada, con los premios y delicias de la “otra vida”, puede ser el argumento justificante que motiva al terrorista, para quitarle “esta vida” a la víctima que él necesita matar para irse derecho al paraíso, que los funcionarios de la religión le han prometido.  
         La relación entre religión y muerte es tan antigua como la existencia del ser humano en este mundo. Los más documentados estudiosos de la historia de la humanidad han demostrado sobradamente que el “homo sapiens” (el “ser humano”) ha sido siempre, desde sus orígenes más remotos, “homo necans” (el “ser que mata”). No necesariamente por maldad, sino por necesidad. Toda vida vive a costa de otras vidas (W. Burkert; G. Theissen…). Lo que no podemos saber es cómo, cuándo, ni por qué esta necesidad de subsistencia adquirió un valor religioso. Y así se convirtió en “sacrificio”.
         ¿Es esto un disparate o una falta de respeto a la religión y lo que la religión representa? Quien busque esta escapatoria, debería tener siempre presente que la misma base del cristianismo es un asesinato, la muerte inocente del hijo de Dios.
         Pero no es esto lo más importante, ni lo más original, que ofrece el cristianismo. Lo central y determinante, que los cristianos encontramos en el Evangelio, quedó formulado con singular profundidad en una de las cartas que Dietrich Bonhoeffer escribió a un amigo (abril de 1944), desde la cárcel de Tegel, poco antes de ser asesinado por los nazis: “La fe en la resurrección no es la “solución” al problema de la muerte. El “más allá” de Dios no es el más allá de nuestra capacidad de conocimiento. La trascendencia desde el punto de vista de la teoría del conocimiento no tiene nada que ver con la trascendencia de Dios. Dios está más allá, en el centro de nuestra vida. La Iglesia no se halla allí donde fracasa la capacidad humana, en los límites, sino en medio de la aldea”.

         Dicho de forma más sencilla y directa. Tenemos demasiada religiosidad para el otro mundo, si la comparamos con la anticuada y debilitada religiosidad con la que pretendemos afrontar el demasiado sufrimiento que los más desamparados tienen que soportar en este mundo. Esto tiene que cambiar. O ponemos a Dios en el centro de nuestra vida y de nuestra convivencia; o todo lo de Dios, la muerte, la esperanza y la vida eterna, terminará siendo mera palabrería sin contenido. Y entonces, cuando nos quedemos con meras palabras y esperanzas sin contenido, entonces quedaremos en manos de los canallas, posiblemente los más insospechados.   

domingo, 18 de junio de 2017

PRIORIDAD, REVITALIZAR LA EUCARISTÍA

En la ciudad belga de Lieja se celebró en 1246 la primera procesión de Corpus Christi; ya que ese mismo año el papa Urbano IV promulgo el 11 de agosto su bula “Transiturus de hoc mundo”, por el que alentaba la muestra pública de la Eucaristía a través de un cortejo procesional. 305 años más tarde sería el papa Julio III el que en la decimo tercera sesión conciliar confirmara el 11 de Octubre de 1551 el decreto de Trento, por el que se regula el culto y la veneración del santísimo sacramento. A esto dio pié la tan controvertida herejía del  suizo Johannes Œcolampadius (S.XV) ilustre teólogo protestante contemporáneo de Martín Lutero, que disputó con el catolicismo cuestiones fundamentales sobre la eucaristía. 

La creación del Corpus Christi no deja de ser paradójica, en cuanto que allá por el siglo VIII se quiso realzar y ensalzar el misterio eucarístico, cuando se le había cerrado al pueblo las puertas a este mismo misterio; por medio de la misa en silencio y de espaldas al pueblo, en lengua extranjera y un ritual cerrado en el cual las personas solo acuden y –si acaso- contestan. Estamos casi en las mismas hoy por hoy. 
La misa es una cosa y puede que en ocasiones esté exenta de misterio eucarístico. Sí, porque cuando se establece un ritual cerrado, un ritual denso solemne y solo para unos pocos que puede que lo entiendan; se encarece la significación de la Eucaristía que Jesús nos enseñó a celebrar, en la cual prima la actitud de servicio y el compartir, por encima de todas las cosas. Yo celebro la eucaristía en cuanto que asisto a ella junto a la comunidad cristiana, y reconozco en ese trozo de pan fino y blanco la Presencia de Jesucristo, al igual que reconozco la misma Presencia en cualquier alimento que es vivido y compartido en su Nombre y entre Hermanos. 

“Eucaristía es reconocer como servicio pastoral a tantas personas que ajenas a la iglesia con trasfondo cristiano en muchos casos, hacen el bien sin mirar a quien y nos dan una lección de entrega y humanidad a los de misa y oración todos los días”
En actitud de servicio de entrega, se sinceridad y autenticidad. “La Eucaristía es la fuente y cima de toda la evangelización” (Presbyterorum Ordinis - Vaticano II. 7-12-1965). Hoy por hoy, considero que esta máxima es cierta pero incompleta si se mira desde el prisma eclesial. La eucaristía es fuente y puede ser cima y cumbre, pero tal y como la tenemos enfocada en nuestros días es absolutamente inservible para la nueva evangelización. Una evangelización cuya esperanza radica en los jóvenes, en aquellos que tienen el mundo en sus manos y que están ávidos de enseñanzas, de principios y de liderazgo. ¿Cómo es posible que la Iglesia en cada una de sus parroquias –y siento generalizar-, no consiga revitalizar el rostro de Jesús de Nazaret y lo haga atrayente a los ojos de todas las personas, como por ejemplo hace el papa Francisco? 
Para ello sería muy necesario la apertura y la diversificación en cuanto a las responsabilidades pastorales entre el pastor y los agentes de pastoral y los laicos. Y creedme que se de lo que hablo. Las parroquias están muy necesitadas de democracia, sí. No tiene porqué ser esto un término o principio ajeno a la iglesia, cuando se solicita por activa y por pasiva sentido de comunidad, congregación, unidad…etc. Para ello, lo primero que habría que hacer es reconocer como servicio pastoral a tantas personas que ajenas a la iglesia pero con un trasfondo cristiano en muchos casos, hacen el bien sin mirar a quien y nos dan una lección de entrega y humanidad a los de misa y oración todos los días (Mc 9,40). 

“El apostolado de los laicos, que surge de su misma vocación cristiana nunca puede faltar en la Iglesia (Proemio de la Apostolicam Actusitatem, Vaticano II. 18-11-1965). Pero hay que dejarles trabajar, hay que dejar terreno de actuación, y sobre todo hay que saber acercar la eucaristía a las personas. Pero no haciendo una procesión cada vez más pomposa -y vive Dios que me refiero a la generalidad-, que era útil hace 800 años y cuyo misterio y esencia hoy es absolutamente desconocido para la mayoría del pueblo. Por cierto, no me gusta hablar de misterio respecto de lo indescifrable cuando hablo de eucaristía. 
Yo la considero un misterio, pero un misterio a descifrar a desvelar. Porque no hay eucaristía sin persona humana, sin humanidad. Y la Eucaristía tiene tantas facetas y posibilidades de relevarles y mostrarse maravillosa, fraternal, enriquecedora, sensible, cercana…etc; tantas como personas hay en el mundo y somos muchas. Para sintetizar todo esto acabo citando al apreciado amigo José Antonio Pagola, al cual nunca le falta una pizca de razón: “la preocupación por defender y precisar la presencia del Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Eucaristía, ha podido llevarnos inconscientemente a olvidar la presencia viva del Señor Resucitado en el corazón de toda la comunidad cristiana”. 
Si no actualizamos y revitalizamos la eucaristía, se nos perderá entre los varales del palio de respeto. Esperemos que no ocurra y que todos colaboremos en ello. Abrazos fraternos.


Fraternalmente, Floren.

jueves, 15 de junio de 2017

40 AÑOS NO SON NADA - XL Aniversario de la Democracia Española

En cuarenta años da lugar de muchas cosas. De nacer, de vivir el primer amor, de no vivirlo. De sentir sensaciones de todo tipo, fundar una familia, vivir en pareja, disfrutar y viajar, tener hijos, enterrarlos, quizás ser abuelo, morirse…etc. Pero cuando uno ve esta cifra “40” desde la perspectiva democrática, puede que caigamos en la cuenta de que 40 años en democracia no son casi nada. 

"que nos importe la persona que está al lado mío sea de derechas o de izquierdas, pues el sentido de mi fraternidad dará cuenta de mi capacidad como persona humana y cabal"

Comparada con otras cifras de fechas históricas, 40 años son demasiado pocos. Quizás tan pocos, que en ocasiones tengamos la sensación –yo la tengo al menos- de que todo se pueda romper por cuestiones políticas y fracturas de la convivencia por cuestiones ideológicas, no me refiero aquí al asunto catalán aunque preocupa entre otras lides. 
Escuchaba la radio esta mañana y me estremecía oyendo a personas que fueron apresadas en el régimen de Franco por ser homosexuales, aplicándoseles la ley de maleantes y desordenes públicos. Un chico de aquel entonces y hoy con cincuenta y siete años se sinceró con su familia. Era gay. Su madre superada por la revelación acude a unas monjas a pedir consejo o no sé qué. Y la monja denuncia al hijo que acabó en la cárcel sin derechos de ningún tipo y torturado porque la dictadura nos consideraba enfermos. 
Ojo, aun hoy hay quienes nos consideran como tal. Ellos allá, aunque el estado democrático es una de nuestras garantías. 

Pues precisamente expreso este ejemplo para atestiguar la fragilidad de aquello que es la perla de la corona, la democracia y todo lo que trajo respecto de derechos y libertades. Con la llegada de la democracia fue despenalizada la homosexualidad, la prostitución y la carta de derechos y libertades que se implantó en España, daba posibilidades de que todos pudiéramos vivir nuestro propio espacio en un respeto y orden mutuo, legislado por ley. 
Otra cosa que me impresiona a mis casi cuarenta años, es el hecho del esfuerzo de todas las fuerzas políticas de entonces hicieron para establecer la Carta Magna como código primordial de la convivencia española. Hoy da la sensación de que todo está tan absolutamente polarizado, que es inconcebible ceder ni siquiera un palmo de sitio al otro, aunque el fin primordial sea el interés público o ciudadano. 
Ojalá gobierne quien gobierne, nunca se fracture de manera notable el sentido democrático que caracteriza nuestra sociedad. Yo quiero un estado laico, sin privilegios para nadie. Donde la justicia sea absolutamente independiente, donde todos los políticos tengan limitado su mandato y donde se inhabilite de por vida al que robe dineros del erario público. Donde se prime la atención a los mayores y personas desfavorecidas. Donde la libertad sea la bandera de nuestra convivencia y los derechos fundamentales se contemplen por ley. 
Quiero un estado y un mundo que apueste por las energías renovables y cuide la naturaleza de manera efectiva. Quiero responsabilidad en los políticos de hoy. Quisiera que no dejaran de mirar a los de aquellos años, pues con sus luces y sus sombras dieron pasos de gigante para llegarnos a lo que hoy llamamos en estado del bienestar. Quiero que nos importe la persona que está al lado mío sea de derechas o de izquierdas, pues el sentido de mi fraternidad dará cuenta de mi capacidad como persona humana y cabal. 
Ojalá vivamos muchos años más de democracia y libertad. Ojalá prime siempre el bien común, lo público y los derechos de las personas. Gracias a quienes hicieron posible la democracia y ánimo a los que tenemos la maravillosa tarea de revitalizarla y hacerla cumplir.

Fraternalmente. Floren.

jueves, 8 de junio de 2017

¿CON QUÉ COMBATIREMOS EL FANATISMO?

¿Con qué combatiremos el fanatismo?
Seria desmedido hablar de pánico mundial respecto de los atentados que se suceden en Europa, en primer lugar porque sin haber en el mundo muertos de primera ni de segunda; en otros lugares de la tierra –puntos calientes le llaman- hay matanzas con más frecuencia que en nuestro continente. Si es cierto que los movimientos de masas se intensifican, por la necesidad humana de vivir mejor y buscar oportunidades. 
El hecho es que en la actualidad es innegable que el terrorismo fanático es un asunto de capital interés, por la importancia de su erradicación. Además, los grupos terroristas al alza y conocidos por todos pues perpetran en la actualidad las mayores catástrofes incluso con los de su propia religión; atentan contra todo aquello que pueda ser vulnerable sin pretender justificarse por medio de la enseñanza coránica. 
Algo impensable pues el dios Alah del sagrado Corán, no es ni más ni menos violento o bondadoso que el Dios que se nos muestra en algunas páginas de la Biblia. ¿Quizás se trata de un conflicto cultural en sí mismo? Creo que sí. Cultural y social. 
Hay reconocidas en el mundo países y zonas absolutamente debilitadas y desfavorecidas a los largo de épocas, bien por causa de los incesantes conflictos y también por el retroceso al que sus gobernantes han obligado al pueblo, al pretender aplicar tradiciones fundamentalistas del más extremo integrismo religioso. Muchos de estos gobernantes y aquellos a los que adoctrinan, pretender ganar terreno a occidente, no por medio del desarrollo intelectual, avances culturales o ampliación de derechos, no. 
Su planteamiento se basa en la más absoluta ignorancia –incluso de su propia religión-, pues pretenden ganar su batalla contra todo, por medio de la conquista como si viviéramos en plena edad media, cuando se conquistaban terrenos a golpe de espada. 
El caso es que es un autentico quebradero de cabeza para muchos países la actual situación, pues es casi imposible controlar la libertad humana de cada individuo, para no permitirle causar el mal. Además es un complejo encaje que nunca debe  restringir derechos, como el de la privacidad y la libre autonomía de movimientos. Eso sí, algo hay que hacer. Y en ese algo hay dos factores que considero esenciales o que pueden colaborar de manera muy efectiva para erradicar el fanatismo religioso. 
Esos dos factores son el Cristianismo y el Islam. Cada cual como dimensión religiosa por medio de la cual el individuo se relaciona con Dios y con su entorno, y como elementos desde cuya doctrina –oportunamente contextualizada- se pueden derivar enseñanzas muy válidas para construir la paz, aplicando el respeto, la colaboración y la fraternidad; todo ello al servicio de toda la sociedad religiosa o no religiosa. 
Cuando hablo colaboración, llamo la atención de los hermanos islámicos pues ellos son de vital importancia para detectar en sus congéneres actitudes, predicamentos y enseñanzas que puedan adoctrinar hacia un fundamentalismo que capte personas para hacerlos objeto del terror y la muerte de inocentes. Es cierto que también hay fundamentalismo en el cristianismo, incluso ha existido de manera agudizada en ciertos grupos establecidos en países concretos. 
Pero en la actualidad es más que necesario el educar y enseñar en la necesidad vital de ser fraternos y humanos para poder tener cada cual nuestro espacio. Corán e Islam no pueden ser relativos a terrorismo, eso es un despropósito. Puestos así, no sé qué religión tendría más millones de muertos inocentes a sus espaldas. Es más que preciso no relacionar movimientos migratorios y refugiados con bombas, caos e inseguridad. 
Un mundo fraterno es un buen mundo, y la diversidad siempre ha enriquecido las culturas. Dejándonos cada uno nuestro espacio, pero sin pretender ser colonizadores de manera velada. 
He escuchado varias veces algo de me chirria los oídos respecto de los inmigrantes: “-que se acostumbren ellos a nuestras tradiciones que para eso están en nuestro país”. Pues, “tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recibisteis, anduve sin ropa y me vestisteis, caí enfermo y me visitasteis, estuve en la cárcel y vinisteis a verme”. (Mateo 25,35) 
Si Cristo puede estar en cada uno de estos, ¿a cuál de ellos le vas a preguntar su procedencia como condicionante a tu fraternidad? Demostremos nuestra talla humana. Hagamos gala de cristianismo autentico –no solo del de la misa de los domingos-. Atendamos que en el Islam también se salvarán y que incluso habrá quienes nos lleven la delantera. Apliquemos el amor y las buenas intenciones, para llevar la bondad a los corazones y aspirar un mundo mejor, donde cabemos todos. Solo hay que apretarse un poquito.
Mi oración con Ignacio Echeverria -fallecido defendiendo la libertad en Londres- y mi solidaridad con toda su familia; así como con las demás victimas y heridos del terrorismo mundial.


Fraternalmente, Floren.

jueves, 11 de mayo de 2017

LA VIRTUD DE CAMINAR - Reflexión sobre Juan 14,1-12. V Domingo de Pascua A.

“Caminante, son tus huellas el camino y nada más;
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.”
(Antonio Machado)

Hay muchas palabras y expresiones en la Biblia que son mucho más ricas que su mero significado, pues se refieren a actitudes y circunstancias diversas. Sabemos que siete es siempre, que cuarenta es un largo periodo de tiempo de reflexión y maduración. Que la alusión de Juan el evangelista al pan de vida, es relativa a la ley o norma en la que Dios quiere que vivamos; no tanto al alimento realizado con harina…etc. 
El CAMINO(*), es una de esas expresiones que no solo es relativa al sendero o ruta por la que se transita, sino que desde la Palabra inspirada, CAMINO es la propia vida del hombre y la mujer de cada tiempo –de cada persona- y la relación de estos con Dios.  Indudablemente si se vive se camina, claro. A no ser que la persona tenga algún impedimento de salud. Lo que ocurre es que la alusión al CAMINO desde la perspectiva creyente, implica un aspecto vocacional y de riesgo para la persona de cada tiempo. 

"Estemos con oídos atentos, la mirada el frente y el corazón a la izquierda, para descifrar el rostro de Jesús; Él es el CAMINO, la VERDAD y la VIDA."

Vocacional porque sentimos –y debemos sentir- la necesidad de buscar al Señor. Riesgo porque al caminar nos adentramos en una aventura o proyecto, en el cual y a través de las experiencias de la vida descubrimos el rostro de Jesús, el rostro de Dios; y por ende nos encontramos con nosotros mismos. 
En contraposición de estas actitudes está el sedentarismo o la inactividad. El creyente que se presta solo a tal o cual actividad religiosa durante la semana, pero no lleva consigo el evangelio de Jesús durante todos los días, quizás sea más payaso que otra cosa. Es más, frente al sedentarismo recuerdo esta expresión que los evangelios ponen en boca de Jesús: “he venido a traer fuego a la tierra, y ojalá estuviera ya ardiendo” (Lucas 12,49). 

Es un claro llamamiento hacia una puesta en marcha, una acción o una puesta en camino con determinación, ya que la persona al contacto con el fuego activa el sistema locomotor y actúa instintivamente. Dios no nos quiere dormidos, nos quiere siempre a punto para seguir las huellas de Jesús que son sus propias huellas. Entendiendo que como el apóstol Felipe, siempre vamos a tener dudas al respecto; debemos mantener la certeza de que en el camino de la vida con todas sus luces y sus sombras, Dios nos asiste, se nos revela en Jesucristo y nos anima con la propia energía de la vida que es el Espíritu Santo. 
Lo importante es caminar y caminar confiados. Confiando en las posibilidades humanas, pues lo humano es el reflejo vivo de todo lo que es capaz de dar de sí Dios mismo en la tierra. Siendo “astutos como serpientes, pero sencillos como palomas” (Mt 10,16b). Si leemos detenidamente el salmo de este domingo, encontraremos en el texto una autentica apuesta de la persona por la confianza hacia Dios. 
El seguimiento de su Palabra –la fidelidad al Evangelio- tiene frutos certeros, frutos de vida. “La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra” (Salmo 32). Eso sí, para ser fieles a la Palabra y a Dios tenemos que ser sinceros con nosotros mismos, pues a nuestra conciencia no la podemos engañar. Quizás embauquemos a los demás, pero Dios conoce nuestra masa, sabe qué somos pues habita en nuestro interior. 
Ojalá nos propongamos ser irreprochables ante Dios, siguiendo las huellas de Jesucristo. Él fue fiel a Dios llevando el cumplimiento de Su Palabra hasta la cruz, hasta el testimonio por excelencia de la entrega y el servicio por amor. Este mundo y esta sociedad en la que vivimos, si de algo necesita es de servicio, entrega y compromiso ante tanta desigualdad. 
Jesús pasó por su vida rescatando personas de las cunetas de los caminos. Hoy en día, incluso aquellos que dicen ser sus representantes expulsan de las iglesias a divorciados, homosexuales, indigentes, rumanos o quienes no se ajustan a los estándares de nuestra caridad a la carta o son de ideologías no compartidas. 
Es injusto generalizar, pero del rostro amable, fraterno y misericordioso del Papa Francisco, no se acaba de impregnar nuestra iglesia y menos aun la española. Mientras tanto y teniendo la certeza de que Jesús siempre apostó por lo laico –relativo al pueblo y a lo común-, llevemos el Evangelio en el camino de nuestra vida como la norma de fraternidad y respeto a seguir. 
¿Qué eucaristía necesitamos más, que compartir la mesa con amigos, familiares y con aquellos con los que nadie comparte la mesa? ¿Qué eucaristía necesitamos más, que comprometernos con proyectos que apuesten por los derechos de las personas y su absoluta dignidad? 
¿Qué necesidad tenemos de llevar una estructurada vida sacramental, si el mejor sacramento es el abrazo sincero? Animémonos al caminar. Con esperanza, determinación e ilusión. Estemos con oídos atentos, la mirada el frente y el corazón a la izquierda, para descifrar el rostro de Jesús; Él es el CAMINO, la VERDAD y la VIDA.

Fraternalmente, Floren.

(*) LECTURAS: http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2017-05-14

LA RELIGIÓN TIENE SU PELIGRO - José Mª Castillo, Teólogo

José M. Castillo

La religión no es Dios. La religión es un conjunto de creencias y prácticas (ritos, observancias, rezos y ceremonias) que, según pensamos los creyentes, nos llevan a Dios. Por eso hay tantas personas convencidas de que, si su relación con la religión es correcta, su relación con Dios también es correcta. Y aquí es donde está el peligro que entraña la religión.
Este peligro consiste en que la religión nos puede engañar. Porque nos puede hacer pensar que estamos bien con Dios, si somos religiosos, si somos observantes de las cosas que manda la religión, defendemos sus intereses y promovemos su esplendor.  

Esto es lo que explica – seguramente y entre otras cosas – por qué hay tantas personas, países y culturas, que son tan religiosas como corruptas. Es más, posiblemente no es ningún disparate afirmar que la tranquilidad de conciencia, que proporciona la religión, es (o puede ser) un factor que ayuda a que los corruptos cometan sus fechorías, pensando que ellos son religiosos y que los buenos servicios que le hacen a la Iglesia, al clero (o a la religión que sea), eso justifica sus conciencias. De forma que su fiel observancia religiosa es lo que explica por qué pueden decir que ellos tienen la “conciencia tranquila” y “las manos limpias”.  
Por todo esto se comprende que los evangelios sean la hiriente y dura historia de aquel hombre de pueblo, un galileo, Jesús de Nazaret, que fue rechazado, condenado y asesinado por la religión. Porque puso al descubierto lo engañados que vivían los hombres más religiosos de su tiempo. No porque aquellos hombres fueran religiosos, sino porque su religiosidad les permitía despreciar a todo el que no pensaba como ellos. Y condenar a todo el que no hacía lo que hacían ellos.  
Exactamente lo mismo que ocurre ahora con no pocos profesionales de la religión. Y con los observantes fanáticos. Los que le dan más importancia a “lo sagrado” que a “lo profano”. Hasta el extremo de pensar que, si “lo sagrado” está bien protegido y bien costeado, “lo profano” es asunto que corresponde a los poderes públicos, con los que hay que mantener buena relación, con tal que nos respeten y nos costeen lo más digno que hay en la vida: la seguridad y la dignidad de “lo sagrado”. De lo demás…, “se hará lo que se pueda”. ¿No acabamos de ver el peligro que entraña todo esto?

Al decir todo esto, no es que yo desprecie a “lo sagrado”. Lo que digo es que tan sagrado es un templo como el dolor de un enfermo, el hambre de un pobre o la vergüenza humillante del que tiene que vivir “de la caridad” de otros. Es más, si el Evangelio dice la verdad, el día del juicio final no nos van a preguntar si fuimos a visitar los templos, sino si estuvimos cerca del que sufre, ya sea por hambre, por estar enfermo, por ser extranjero o estar en la cárcel (Mt 25, 37-40).   

domingo, 7 de mayo de 2017

CUIDADO CON EL PASTOREO

Cuidado con el pastoreo
Es complicado el dar verosimilitud a estas palabras, supuestamente dichas por Jesús: “el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido;[…] Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos”. 

Ni siquiera Jesús que se consideraba hijo de Dios, llegó a considerarse absolutamente imprescindible para que la persona se salve a los ojos de Dios. La opción del seguimiento de Jesús es precisamente eso, una cuestión que puede tomarse o dejarse. Siempre ha dado Dios libertad al ser humano para obrar en consecuencia, hasta el punto de permitir sentirse ignorado por muchos. 

"Salvémonos así, siendo sinceros con Dios y con nosotros mismos, para considerarnos anunciadores del evangelio de Jesús. Otra posibilidad con nubes de por medio es absolutamente descartable"

Tal es así, que no tiene fundamento ninguno el pensar –por ejemplo- que la autentica religión es el cristianismo. Puede partirse de dos cuestiones fundamentales. 1ª: Jesús fue judío y nunca pretendió dejar de serlo. Otra cuestión es la renovación planteada por él mismo, sobre la nueva relación de la persona con nuestro –y su- Padre Dios. 2ª: el cristianismo es una religión hija del judaísmo, por lo cual es una incongruencia considerar sin base aquello desde lo que se ha nacido. 
Todo esto nos puede llevar al punto de partida sobre la cuestión de la salvación, fundamento del evangelio de este domingo (Juan 10,1-10). ¿Quién se salvará? Pues quien quiera salvarse, así de sencillo. Lo que ocurre es que la salvación ya no puede considerarse una posible moneda de cambio, o trueque con Dios aquí en la tierra. 
Nos salvaremos si somos personas que respondan al modo, vida y maneras de Jesús de Nazaret, el revelador del rostro del Padre. Un Padre que es pastor porque acoge. Un Dios que bien por sí mismo o desde Jesús, NO nos gobierna a modo de sacerdote que obligatoriamente tiene que hacer rentable su parroquia a costa de quien sea y como sea, NO. 
Ese no es el camino a seguir, ese es parte del montaje construido a costa del  nombre de Dios y a cuya teatralidad nos prestamos en ocasiones, yo el primero. El pragmatismo es una cualidad fundamental en la persona de hoy, y por ende en la persona cristiana. En cierto modo, no necesitamos que se nos diga en qué creer, como creer y para qué creer. 
Es urgente una actualización de la labor pastoral en la Iglesia, pues el pastor como tal hoy no se entiende ni tiene cabida en una comunidad cristiana dispersa y desencantada por la pastoral de la obligatoriedad, llevada a cabo por muchos obispos en sus diócesis. Es la era del pensamiento individual, al cual se llega desde el respeto mutuo con la posibilidad de  confrontarlo desde la perspectiva fraterna y comunitaria. Ante la individualidad, el abrazo. 
Ante el agnosticismo, la fe en el hombre y la mujer de cada tiempo –Templos del Espíritu Santo-. Ante el fanatismo, una espiritualidad desde el respeto mutuo y la gratuidad de la vida. 
Ante el pastor que nos quiere convertir en ovejas sin determinación, la rebeldía evangélica.
Ante la desesperanza, la salvación aquí en la tierra dando oportunidades de abrazar y acoger. 
Ante el desamor, la capacidad para ser cordiales y amables. 
Ante el pastoreo de la manipulación, el pastoreo del evangelio de cada día y la eucaristía del servicio y el alimento compartido en el nombre de Jesús. 
Salvémonos así, siendo sinceros con Dios y con nosotros mismos. Solo así seremos irreprochables ante la comunidad, para considerarnos anunciadores del evangelio de Jesús. Así nos salvaremos. Otra posibilidad con nubes de por medio es absolutamente descartable. Sed felices y pensad por vosotros mismos, Dios vive en nosotros. ¿Qué más?
Feliz domingo. Fraternalmente, Floren.

lunes, 1 de mayo de 2017

1 DE MAYO. DÍA DE LOS TRABAJADORES Y DE LOS PARADOS PLEGARIA DE ORACIÓN Y REFLEXIÓN POR LA DIGNIDAD DEL TRABAJO

1 DE MAYO. DÍA DE LOS TRABAJADORES Y DE LOS PARADOS
PLEGARIA DE ORACIÓN Y REFLEXIÓN POR LA DIGNIDAD DEL TRABAJO

Buenos días en esta jornada en la que se conmemora el trabajo.
Trabajo digno, y no a ser posible, sino siempre. Una sociedad o un gobierno que no se precie de cuidar la dignidad, solvencia, seguridad y justa remuneración de los trabajadores, no son dignos de esta vida; por lo que es preciso –ahora más que nunca- el pleno empleo y la calidad del mismo, que nunca debe estar por encima del nivel de productividad.
España tiene más de 4 millones de parados, lo cual es mucha gente, muchas personas; cada una de las cuales tiene su propia historia. Miles de hogares en nuestro país tienen a todos sus miembros en paro. Y mientras esto sucede, no se corrige la pobreza y encima se nos habla de recuperación. ¿Recuperación de qué o de quien? Que se lo digan a estos, que deben ser el primordial objetivo de la sociedad, el gobierno y la comunidad cristiana. Sí. Los cristianos tenemos un papel fundamental, pues la Iglesia es de las organizaciones que a lo largo de la historia siempre se ha preocupado por el trabajo y la dignidad de los trabajadores.


Por pedir a Dios trabajo que no quede, y por ello hoy dedico todo el día a la memoria del trabajador y sus derechos; bajo el amparo de patrocinio de San José Obrero.
No quiero ser irreverente, pero no podemos dejar en manos de Dios todo el asunto de trabajo, paro y dignidad personal del trabajador. A Dios debemos de insistir para que su espíritu nos asista, para que cada uno desde el lugar y responsabilidad en la tierra, ajustemos nuestro entorno, al que Jesús de Nazaret desea para cada uno de sus hijos. Y desde luego, preocuparnos por políticas integradoras que promuevan el empleo y no menoscaben las ayudas y facilidades a aquellos que no lo tienen.
Os propongo esta plegaria modificada de Jesús Burgaleta, para que bien tras las preces en la Liturgia de las Horas o en cualquier momento, seamos conscientes de nuestra propia realidad.
Buena jornada.
Fraternalmente, Floren.

ROMANCE A SAN JOSÉ (Sor Juana Inés de la Cruz s.XVII)
Escuchen qué cosa y cosa
tan maravillosa aquesta:
un marido sin mujer,
y una casada doncella.

Un padre que no ha engendrado
a un hijo, a quien Otro engendra;
un Hijo mayor que el padre,
y un casado con pureza.

Un hombre que da alimentos
al mismo que lo alimenta;
cría al que lo crió, y al mismo
que lo sustenta, sustenta.

Manda a su propio Señor,
y a su hijo Dios respeta;
tiene por Ama una Esclava,
y por Esposa una Reina.

Celos tuvo y confianza,
seguridad y sospechas,
riesgos y seguridades,
necesidad y riquezas.

Tuvo, en fin, todas las cosas
que pueden pensarse buenas;
y es, en fin, de María esposo,
y de Dios, padre en la tierra.

Lectura dogmática de la Gaudium et Spes, La Iglesia en el mundo. Constitución Pastoral del Concilio Vaticano II, ep.67 sobre el trabajo y sus condiciones.
“El trabajo humano que se ejerce en la producción y en el comercio o en los servicios es muy superior a los restantes elementos de la vida económico, pues estos últimos no tienen otro papel que el de instrumentos.
Pues el trabajo humano, autónomo o dirigido, procede inmediatamente de la persona, la cual marca con su impronta la materia sobre la que trabaja y la somete a su voluntad. Es para el trabajador y para su familia el medio ordinario de subsistencia; por él el hombre se une a sus hermanos y les hace un servicio, puede practicar la verdadera caridad y cooperar al perfeccionamiento de la creación divina. No sólo esto. Sabemos que, con la oblación de su trabajo a Dios, los hombres se asocian a la propia obra redentora de Jesucristo, quien dio al trabajo una dignidad sobre eminente laborando con sus propias manos en Nazaret. De aquí se deriva para todo hombre el deber de trabajar fielmente, así como también el derecho al trabajo. Y es deber de la sociedad, por su parte, ayudar, según sus propias circunstancias, a los ciudadanos para que puedan encontrar la oportunidad de un trabajo suficiente. Por último, la remuneración del trabajo debe ser tal que permita al hombre y a su familia una vida digna en el plano material, social, cultural y espiritual, teniendo presentes el puesto de trabajo y la productividad de cada uno, así como las condiciones de la empresa y el bien común.”

Lectura dogmática de la Gaudium et spes, la Iglesia en el mundo. Constirución pastoral del Vaticano II, ep.27 sobre el respeto a la vida humana.
“El Concilio inculca el respeto al hombre, de forma de cada uno, sin excepción de nadie, debe considerar al prójimo como otro yo […], cuidando en primer lugar de su vida. […]Urge la obligación de acercarnos a todos y de servirlos con eficacia cuando llegue el caso, ya se trate de ese anciano abandonado de todos, o de ese trabajador extranjero despreciado injustamente, recordando la palabra del Señor: Cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a mi me lo hicisteis. (Mt 25,40).
No sólo esto. Cuanto atenta contra la vida y cuanto ofende a la dignidad humana, como son las condiciones infrahumanas de vida, las deportaciones, la esclavitud, […] o las condiciones laborales degradantes, que reducen al operario al rango de mero instrumento de lucro, sin respeto a la libertad y a la responsabilidad de la persona humana: todas estas prácticas y otras parecidas son en sí mismas infamantes, degradan la civilización humana, deshonran más a sus autores que a sus víctimas y son totalmente contrarias al honor debido al Creador.

PLEGARIA EN EL DÍA DE LOS TRABAJADORES
(modificada de la de Jesús Burgateta)
Padre bueno y todo bondadoso,
que nos amas y nos buscas.
Ahora que nos hemos puesto a tono
y estamos inspirados, glorificamos tu nombre,
en medio del brindis de esta comunidad de hermanos.

Padre nuestro, eres Creador; tu nombre es energía,
fecundidad, evolución, actividad, omega y plenitud.
No descansas ni de día ni de noche.

¡Eres el primer trabajador del universo!
Contigo ruedan los ejes de las máquinas,
y funcionan las factorías, e investiga la ciencia
y transforma la tierra la clase trabajadora.

Has hecho de nosotros un ser vivo, rebosante de actividad.
Somos responsables de la tierra
y de organizar la convivencia.
Todo es de todos; nada se escapa de nuestra acción.
Sin embargo, los hombres injustos y sus estructuras,
han frenado el empuje de la vida, haciendo de la humanidad
un rebaño de inútiles seres mudos.

Hay pueblos enteros amordazados por las dictaduras;
son los que llaman "mayoría silenciosa"
y a los que halagan con buenas palabras
para que permanezcan como borregos.

Nosotros no queremos callar; no podemos callar,
ni permanecer pasivos.
Al bendecirte en esta celebración
proclamamos el evangelio de la creatividad,
de la acción, de la participación,
de la responsabilidad indeclinable.

Así es como queremos darte gloria,
reuniendo en una sola plegaria el trabajo,
la acción y la lucha de los que quieren vivir con dignidad,
con sentido de la fraternidad, y te lo decimos
con los brazos extendidos y las manos abierta.
Padre nuestro que estás en el cielo…

Padre, Jesús nos dijo que "trabajas" siempre.
Para Ti el amor es participación, actividad,
interacción, responsabilidad. Así lo entendió Jesús,
que no se limito a un territorio ni permaneció pasivo.
Llamado por Ti, recorrió todos los caminos
convocando a los hombres del pueblo.

¡Lo hubieran querido mudo y paralítico;
pero Él es Tu Palabra y Tu obra!

De la mudez, de la parálisis y de la inactividad
fue librando a los que le seguían.
Levantó a los pueblos, suscitó una esperanza,
hizo recobrar la conciencia perdida
y comenzó a ser muy peligroso.
Como no cedió en su empeño, lo mataron.
¡Se equivocaron los que pretendieron
inmovilizarlo bajo el frío del sepulcro!

Su Espíritu quedó por los caminos
como una revolución que no se agota.
Ese Espíritu es el que nos mueve a celebrarle hoy aquí,
en esta celebración donde te haces presente
por medio de la […] Palabra.
¡Que al bajar de este supuesto Tabor
donde me encuentro contigo,
sea consciente de que en el mundo de los trabajadores y trabajadoras,
puedo y debo ser la voz de Jesús que pide justicia,
dignidad y una justa remuneración del esfuerzo trabajado.

Ya que la actividad primordial de Jesús fue el amor;
permite Padre amoroso, que al compartir nuestra vida
con los hermanos y amigos,
hagamos un mundo más de Jesús y a su estilo.

Junto a este Jesús, Padre,
te presentamos la indeclinable voluntad
de participar en la creación del mundo
y hacerlo según tu designio.
No queremos permitir que nadie subyugue, ni decida,
ni piense por nosotros, ni nos vuelva a reducir al silencio.
De lo contrario, no podríamos, como ahora lo intentamos,
bendecirte y darte gloria, y cantar tus alabanzas

por los siglos de los siglos. Amén.

Feliz jornada. ¡¡Por un trabajo digno, siempre!!
fraternalmente, Floren.

lunes, 24 de abril de 2017

LA FE ENTRA POR LOS SENTIDOS - José Mª Castillo. Teólogo

LA FE ENTRA POR LOS SENTIDOS
            José M. Castillo

            El relato de la incredulidad del apóstol Tomás, que se recuerda a los cristianos en el segundo domingo de Pascua (Jn 20, 19-31), nos viene a decir que la fe entra por los sentidos. Mucho antes que el IV evangelio, el apóstol Pablo había dicho que “la fe entra por el oído” (por lo que se escucha, “akoê”: Rom 10, 17). Pero el Evangelio añade que, no sólo por lo que se escucha, sino también por lo que se ve y se palpa.
Que es lo que le pasó a Tomás. Cuando los otros apóstoles le dijeron que habían “visto al Señor” (Jn 20, 25), Tomás respondió lo que dice tanta gente: “Si no lo veo y lo toco, no lo creo”. Hasta que, a los ocho días, Jesús resucitado se plantó delante de Tomás y le dijo: “ven acá, mira, toca, palpa… y no seas incrédulo” (Jn 20, 27). Y Tomás no tuvo más remedio que decirle a Jesús: “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20, 28).
            La cosa, al menos en principio, está clara: la fe entra, no sólo por lo que oímos, sino además por lo que vemos y palpamos. Pero aquí es donde está el problema. Porque, en realidad, ¿qué es lo que vio y lo que palpó Tomás? Vio y palpó llagas de dolor y muerte. Y entonces creyó. Pero el mismo Jesús añadió: “¿Por qué me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto” (Jn 20, 29).
            El Evangelio se refiere obviamente a quienes vieron a Jesús resucitado. Pero, ¿y los que no lo vemos, ni podemos verlo? Insisto en que Tomas vio a Jesús. Pero no solo eso. Lo que Tomás dijo es que quería ver las llagas de los clavos y la herida del costado de Jesús. Entonces fue cuando Tomás creyó. No simplemente cuando vio a Jesús, sino cuando palpó sus llagas de sufrimiento y muerte.
            Yo me pregunto por qué ahora hay tanta gente a la que no le interesa para nada el asunto de la fe. ¿Porque no vemos a Jesús? Por supuesto, a Jesús no podemos verlo. Pero, ¿y sus llagas de sufrimiento y muerte? ¿dónde las vemos? ¿en quiénes se palpan? Ahí están: en la vergüenza de los que se dejan la vida en las pateras, en las alambradas (con sus concertinas) que les hemos puesto a quienes vienen huyendo de la muerte, en los que se mueren en las hambrunas de África y en las guerras interminables del coltán. Porque nosotros, los “¡creyentes en Cristo!”, los cristianos de los países desarrollados, no soportamos las llagas de los clavos de la muerte de Jesús.
            ¿Y la Iglesia, que no se cansa de predicar la importancia de la fe? Los “hombres de Iglesia” se preocupan mucho por los que llevan en sus carnes las llagas de Cristo. Pero es que la Iglesia no sólo se preocupa por los que llevan las llagas. Además de eso, necesita mucho dinero para conservar sus templos, sus seminarios, sus palacios y sus curias, para mantener intacta su liturgia y su moral. Y si no, que se lo pregunten al papa Francisco. Este hombre se preocupa tanto por los desgraciados de las llagas, que más que un papa, parece – a veces – un “agitador social”. ¿Y nos vamos a quedar con los brazos cruzados ante semejante desvarío?
            Es la pregunta que algunos se hacen. Yo – a lo mejor estoy equivocado – lo que me pregunto es si nos interesa de verdad creer en Jesús. O quizá lo que queremos, a toda costa, es que el solemne montaje religioso que tenemos siga como está. O incluso que, a ser posible, podamos recuperar la solemnidad de antaño.
            Por eso, sólo me queda esta pregunta: ¿no nos estará ocurriendo que, en realidad, estamos más cerca de los sacerdotes del templo que de las llagas que tanto anhelaba tocar el apóstol Tomás? 

sábado, 22 de abril de 2017

ORACIÓN EN EL DÍA DE LA MADRE TIERRA


Oración de los que se sienten parte de la creación.

Señor y Padre bueno, que nos amas y nos buscas.
El canto de cada pajarillo, 
la belleza de los animales,
el viento suave o recio que acaricia nuestro rostro,
las flores en el borde de un camino;
son ejemplos de tu creación que nos hacen entender
hasta que punto nos amas.
Permite, Padre de bondad,
que seamos merecedores de gozar
de las maravillas de la creación
respetando el medio que nos rodea,
estando en sintonía con la naturaleza;
ejemplo maternal de tu hermosura y divinidad.
Te rogamos, que en medio de esta creación
llena de seres vivos,
nos reconozcamos como seres
creados a imagen y semejanza tuya,
para que mirándonos en el espejo de Jesucristo
y animados por el espíritu humilde
de nuestro Padre San Francisco,
despleguemos por el mundo el amor y la fraternidad,
como auténticos instrumentos de tu paz.

Te lo pedimos a Ti, Señor y dador de la vida. Amén.
(Se autoriza la difusión señalando la procedencia y autoría)